Nunca antes en la toda la historia de la ciudad. Lo de ayer fue un hito, un desbordamiento, una multitud. Cualquier expresión resulta escasa, casi ridícula. Sólo los asistentes tendrán una idea exacta y algunas fotos o imágenes pueden ofrecer, aunque sin el calor de la realidad, ciertas referencias. Almeriense, sin dejar de ser latino, fue el corazón de David Bisbal y «Almería en el corazón», el título del Pregón de la Feria y Fiestas en honor de su patrona, la Virgen del Mar, que leyó, cantó y hasta dialogó, desde el balcón principal de la Casa Consistorial, con miles de ciudadanos.
David Bisbal lee, canta y dialoga el Pregón de Feria más coreado y aplaudido de la historia de Almería. Colapsada la Plaza Vieja y las calles adyacentes.
David Bisbal lee, canta y dialoga el Pregón de Feria más coreado y aplaudido de la historia de Almería. Colapsada la Plaza Vieja y las calles adyacentes.
Dos de la tarde: Llegan los primeros grupos a la Plaza Vieja para ocupar los puestos preferentes.
Siete: Los accesos estaban ya colapsados y sólo tenía cierta libertad el privado para invitados y medios de información. Cada invitado podía llevar un acompañante. Fueron muchos los que optaron por sobrinas y sobrinos.
Siete y media: Llegan sus padres y su hermana. Gritos y más gritos.
Siete y cuarenta minutos: Arreciada de chillidos, pero falsa alarma.
Siete y cincuenta: Nueva riada de vítores y nueva falsa alarma.
Siete y cincuenta y cinco minutos: Vuelven a tronar los clamores. Llega David Bisbal.
Ocho y algunos minutos: Si no se estaba presente en la Plaza Vieja no puede ni hacerse la menor idea del griterío. El pregonero aparece en el balcón principal de la Casa Consistorial.
Nunca antes en la toda la historia de la ciudad. Lo de ayer fue un hito, un desbordamiento, una multitud. Cualquier expresión resulta escasa, casi ridícula. Sólo los asistentes tendrán una idea exacta y algunas fotos o imágenes pueden ofrecer, aunque sin el calor de la realidad, ciertas referencias. Almeriense, sin dejar de ser latino, fue el corazón de David Bisbal y «Almería en el corazón», el título del Pregón de la Feria y Fiestas en honor de su patrona, la Virgen del Mar, que leyó, cantó y hasta dialogó, desde el balcón principal de la Casa Consistorial, con miles de ciudadanos.
La Plaza Vieja agotó todas las posibilidades de su aforo, se ocuparon los balcones disponibles, algunos equilibristas treparon a la farolas y otros atrevidos hasta subieron, a saber cómo, a su terraza sur. La riada humana colapsó las calles adyacentes y llegó a poner en peligro la integridad de los gigantes y cabezudos, que esperaban en la Plaza de la Administración Vieja. «¿Pero dónde se va a meter toda la gente que está pasando?», preguntaba un comerciante de la parte alta de la calle Real cuando faltaban todavía tres cuartos de hora para el Pregón. Y es que a las dos de la tarde ya había varios grupos. Ni políticos, ni diplomáticos, ni actores, ni deportistas, ni humoristas, ninguno de los predecesores en ese honor pudieron imaginar una situación así y más cuando alguno de ellos casi no tuvo auditorio.
Profesionalidad
«Es un sueño poder estar hoy aquí con todos vosotros pregonando la Feria de Almería de este 2002, año que nunca podré olvidar y además hacerlo en estas Fiestas en honor de la Virgen del Mar. ¡Que hermosa nuestra Virgen del Mar!». La potencia de la megafonía, si bien sólo unidireccional, y el adelanto del texto permitieron oír, que no escuchar, las primeras palabras del Pregón.
Gritos de guapo, guapo, vítores, chillidos cortaron esas frases y cualquier otra del Pregón. David Bisbal conservó, sin embargo, la sangre fría de un modo profesional para poder leer todo el texto lo más seguido posible. Tampoco nunca en toda la historia de la ciudad los vivas a Almería y a la Virgen del Mar, del final, fueron tan atronadores. El cantante no pudo evitar entonar luego alguna canción, contestar a las frases que le llegaban hasta al balcón e incluso tratar de responder a los piropos que le dedicaba más de una pancarta.
Traca
El ritual del acto no sufrió ninguna modificación. El alcalde, Santiago Martínez Cabrejas, declaró abiertas la Feria y Fiestas en honor de la patrona la Virgen del Mar, e impuso el Escudo de Almería al pregonero. David Bisbal, «Almería en el corazón», no esperó ni un segundo y besó la insignia nada más quedar prendida en su camisa. Su padre Pepe y su madre Mari, aún emocionados pero más tranquilos, fueron obligados a ocupar un lugar en el mismo balcón.
Siguieron las interpretaciones por la Banda Municipal de Música de los himnos de Almería, de Andalucía y Nacional, tatareado rítmicamente por un buen número de los asistentes. Y continuó con la rúbrica de la traca. Ni sus estruendos, a pesar de tener mucha más duración que en ediciones anteriores, lograron tapar los gritos de los almerienses congregados en la Plaza Vieja a su ídolo.
Lágrimas
«Es que es amiga de Bisbal desde que eran pequeños». Una chiquilla explicaba así las lágrimas que su compañera derramaba según bajaba la escalera principal del Ayuntamiento. David Bisbal ya había salido, llevado en volandas de los miembros de Seguridad, como había entrado. Sólo algunos de sus familiares, como sus primos, uno miembro de la Banda de Música y otro el presidente de la Federación Almeriense de Agrupaciones de Carnaval, pudieron acercarse y fundirse en fuertes abrazos. En esta ocasión, el cantante, ayer pregonero, salió por la puerta principal y no por una de las «falsas» al igual que en su visita a Almería en los últimos días del pasado marzo. Por cierto, algunos funcionarios ya la han bautizado «escaleras Bisbal»
Siete: Los accesos estaban ya colapsados y sólo tenía cierta libertad el privado para invitados y medios de información. Cada invitado podía llevar un acompañante. Fueron muchos los que optaron por sobrinas y sobrinos.
Siete y media: Llegan sus padres y su hermana. Gritos y más gritos.
Siete y cuarenta minutos: Arreciada de chillidos, pero falsa alarma.
Siete y cincuenta: Nueva riada de vítores y nueva falsa alarma.
Siete y cincuenta y cinco minutos: Vuelven a tronar los clamores. Llega David Bisbal.
Ocho y algunos minutos: Si no se estaba presente en la Plaza Vieja no puede ni hacerse la menor idea del griterío. El pregonero aparece en el balcón principal de la Casa Consistorial.
Nunca antes en la toda la historia de la ciudad. Lo de ayer fue un hito, un desbordamiento, una multitud. Cualquier expresión resulta escasa, casi ridícula. Sólo los asistentes tendrán una idea exacta y algunas fotos o imágenes pueden ofrecer, aunque sin el calor de la realidad, ciertas referencias. Almeriense, sin dejar de ser latino, fue el corazón de David Bisbal y «Almería en el corazón», el título del Pregón de la Feria y Fiestas en honor de su patrona, la Virgen del Mar, que leyó, cantó y hasta dialogó, desde el balcón principal de la Casa Consistorial, con miles de ciudadanos.
La Plaza Vieja agotó todas las posibilidades de su aforo, se ocuparon los balcones disponibles, algunos equilibristas treparon a la farolas y otros atrevidos hasta subieron, a saber cómo, a su terraza sur. La riada humana colapsó las calles adyacentes y llegó a poner en peligro la integridad de los gigantes y cabezudos, que esperaban en la Plaza de la Administración Vieja. «¿Pero dónde se va a meter toda la gente que está pasando?», preguntaba un comerciante de la parte alta de la calle Real cuando faltaban todavía tres cuartos de hora para el Pregón. Y es que a las dos de la tarde ya había varios grupos. Ni políticos, ni diplomáticos, ni actores, ni deportistas, ni humoristas, ninguno de los predecesores en ese honor pudieron imaginar una situación así y más cuando alguno de ellos casi no tuvo auditorio.
Profesionalidad
«Es un sueño poder estar hoy aquí con todos vosotros pregonando la Feria de Almería de este 2002, año que nunca podré olvidar y además hacerlo en estas Fiestas en honor de la Virgen del Mar. ¡Que hermosa nuestra Virgen del Mar!». La potencia de la megafonía, si bien sólo unidireccional, y el adelanto del texto permitieron oír, que no escuchar, las primeras palabras del Pregón.
Gritos de guapo, guapo, vítores, chillidos cortaron esas frases y cualquier otra del Pregón. David Bisbal conservó, sin embargo, la sangre fría de un modo profesional para poder leer todo el texto lo más seguido posible. Tampoco nunca en toda la historia de la ciudad los vivas a Almería y a la Virgen del Mar, del final, fueron tan atronadores. El cantante no pudo evitar entonar luego alguna canción, contestar a las frases que le llegaban hasta al balcón e incluso tratar de responder a los piropos que le dedicaba más de una pancarta.
Traca
El ritual del acto no sufrió ninguna modificación. El alcalde, Santiago Martínez Cabrejas, declaró abiertas la Feria y Fiestas en honor de la patrona la Virgen del Mar, e impuso el Escudo de Almería al pregonero. David Bisbal, «Almería en el corazón», no esperó ni un segundo y besó la insignia nada más quedar prendida en su camisa. Su padre Pepe y su madre Mari, aún emocionados pero más tranquilos, fueron obligados a ocupar un lugar en el mismo balcón.
Siguieron las interpretaciones por la Banda Municipal de Música de los himnos de Almería, de Andalucía y Nacional, tatareado rítmicamente por un buen número de los asistentes. Y continuó con la rúbrica de la traca. Ni sus estruendos, a pesar de tener mucha más duración que en ediciones anteriores, lograron tapar los gritos de los almerienses congregados en la Plaza Vieja a su ídolo.
Lágrimas
«Es que es amiga de Bisbal desde que eran pequeños». Una chiquilla explicaba así las lágrimas que su compañera derramaba según bajaba la escalera principal del Ayuntamiento. David Bisbal ya había salido, llevado en volandas de los miembros de Seguridad, como había entrado. Sólo algunos de sus familiares, como sus primos, uno miembro de la Banda de Música y otro el presidente de la Federación Almeriense de Agrupaciones de Carnaval, pudieron acercarse y fundirse en fuertes abrazos. En esta ocasión, el cantante, ayer pregonero, salió por la puerta principal y no por una de las «falsas» al igual que en su visita a Almería en los últimos días del pasado marzo. Por cierto, algunos funcionarios ya la han bautizado «escaleras Bisbal»