Más de 9.000 personas asistieron a su concierto en el campo de fútbol de la localidad Ribera
Arrollador, incombustible, dueño de un escenario que destacaba por su simpleza y similitud con el trono de Operación Triunfo (que le aupó a cotas que no se recordaban en este país con artistas nacionales), Bisbal se adueño ayer de Corella y de más de 9.000 personas que presenciaron su concierto no sólo desde el campo de fútbol de la ciudad del Alhama, sino por los tejados, balcones, por las rendijas de las viviendas más cercanas, algunas de las cuales disfrutaron de forma gratuíta de los 90 minutos de sus canciones, saltos y giros.
David Bisbal demostró que pese a las decenas de conciertos que lleva sobre sus espaldas el mundo del espectáculo es donde se siente como en casa y acomete cada nuevo concierto como si fuera el primero. La histeria, los gritos, piropos, peluches e incluso ropa que de principio a fin vuelan por los aires no le son ajenos mientras él se encarga de ir desgranando uno a uno los temas de su disco, algunas joyas ajenas (Alejandro Sanz y Luis Miguel) y otras canciones que ya le hicieron destacar en el concurso televisivo.
PUNTUALIDAD BRITANICA
Pero al margen de lo que puede ser habitual en cada concierto, el Bisbal artista comenzó uno de los conciertos más esperados en la Ribera y en Navarra desde hacía años con canciones especialmente dedicadas a sus seguidores más fanáticos, ya que a buen seguro a buena parte de las madres que acudieron o curiosos el tema Quiero que abrió el repertorio no les sonaba mucho, aunque ahí estaba él para defenderlo y demostrar que se entrega al 100% en cada lugar.
Tras su triunfante y puntual salida a las tablas, a las 10.30 horas, las casi 24 horas de espera de muchas chicas, o los empujones de la primera línea de batalla parecían tener sentido. Con una VOZ INMEJORABLE, debe ser la única que no se ha dañado por los conciertos de todo el grupo de Operación Triunfo, aunque con algún defecto en el sonido desmenuzó no sólo su primer CD, el más vendido de sus compañeros, si no que añadió entre otras Ella, de Alejandro Sanz y algún bolero de Luis Miguel, Miénteme (interpretada también en el concurso) para, por último, ir abriendo boca y preparando al ansioso público para algunas de sus canciones más esperadas con Corazón enamorado. Tras ella se sucedían las aclamadas Ave María o Corazón latino, ante las que pocos cuerpos se pudieron resistir.
Público, músicos, coro y Bisbal fueron uno consiguiendo que los asistentes salieran satisfechos del espectáculo salvo pequeños fallos en el sonido y en la pantalla de video.
Finalmente tuvo también sus momentos especiales, a destacar cuatro: el baile del trompeta Abel (rememorando a Mikel Jackson), las clases de baile del coro a dos niñas sobre los sones de Corazón latino (mientras el protagonista se cambiaba de ropa), la dedicatoria a Miguel Indurain (presente en el concierto con su mujer y su hijo) y la espectacular desaparición de David Bisbal del escenario tras un salto horizontal. Si británicamente había comenzado, así concluyó y los 90 minutos prometidos concluyeron poco más tarde de las 12.00 horas, después de un bis en el que repitió la primera canción, Quiero."
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