Con sus inconfundibles rizos, su «Corazón
latino» de fondo, una de sus camisas de dudoso gusto y muchas fans
esperando un autógrafo, apareció ayer David Bisbal para anunciar su
próxima cita en Madrid, los días 25 y 26 de septiembre en el Palacio de
Vistalegre.
El Casino de Madrid fue el escenario en
el que Bisbal recibió a los periodistas y donde, sin poder evitarlo, se
marcó a su llegada uno de esos movimientos de pelvis por los que tanto
suspiran sus fans. «Corazón latino» ha supuesto un gran reto para él,
porque «es muy fuerte lo que me ha pasado, y aún no me lo creo».
Confiesa sentirse en plena forma a pesar de su maratoniana gira y dice
que su única medicina es «el cariño que me brinda el público. Lo único
que tomo son vitaminas y el resto consiste en descansar lo máximo
posible» afirma.
Todavía le quedan cerca de veinte
conciertos para dar por finalizada su gira, y cuando esto ocurra no se
lo pensará ni un minuto, descansará unos días y se marchará a hacer las
Américas.«Allí empiezo desde cero, pero voy con mucha fuerza e ilusión».
Sobre
los rumores de crisis con Chenoa, Bisbal contesto timidamente, «no ha
cambiado nada entre nosotros. Mi amistad con Laurita es la más grande
que he tenido».
